Publicado el Domingo 5 Agosto 2007
En tiempos de una diversa y variada oferta de productos y servicios amorosos que se me presentan, se me hace indispensable, y aun mas cotidiano que antes, el cuestionar que es lo que tanto se busca satisfacer mediante esta simple “transacción” que es la relación amorosa.
Personalmente, nunca he visto una relación de pareja como una transacción economicista, sino mas bien como un espacio de confluencia de espacios de libertad, canales de comunicaciones, pasiones integrativas, aspiraciones existenciales y prácticas explicitas de la bondad del amor. Tras lo anterior, se declara fehacientemente que creo en el amor, en el amor de amigos, el amor de compañeros, el amor de pareja, el amor a la vida, etc. Pero esto no es lo que se transa en el mercado del amor, lo que se busca es un apoyo existencial, un soporte de admiración y autoritarismo, un emplazamiento constante para el orgasmo que puede llenar el vació de las pobres vidas de mujeres y hombres aburridos.. (Referencia a Woody Allen). Luego, con tanta crítica y cuestionamiento, eliminando la visión economicista al asunto, ¿que es lo que nos queda residualmente?.. pues nada.
Siempre he pensado que mi futuro amoroso esta sujeto a mucha pasión y soledad, simplemente porque potencialmente no hay espacio, ni individuos para que se contruyan practicas libertarias del amor. Esto lo afirmo por que la relación amorosa que propongo no la baso en una relación mercantilista, sino por la infinita entrega de amor, vivencias, comunicación y goce, sin realmente esperar ese “algo” a cambio como tradicionalmente se espera. Esta acción radical propuesta amorosa no se activa al momento en que aparece ese individuo que esta dispuesto a amarlo a uno, sino que al contrario, uno siente placer tan solo por el hecho de llevarlo acabo.
Esta visión y práctica del amor tiene un trasfondo radical, el cual se sustenta en la razón lógica de entender al otro individuo como un ser único, autónomo y libre, el cual no esta sujeto a ninguna fuerza coercitiva para sentir y expresar lo mismo en un sentido contrario. Esto claramente no sería así si no fuese un amante fanático de la libertad, la cual creo que es el único medio para maximizar la inteligencia y la felicidad de todos. Esta visión contempla cambios sociales, culturales y morales, para dar cabida a la libertad como una premisa para todas las relaciones existentes, las cuales no serían en ningún momento establecidas ni predeterminadas por juicios autoritarios-morales que imperen sobre el o los individuos, ya que la libertad, tal como yo la entiendo, no esta limitada por la libertad todos, sino que mas bien, se ve en esta reflejada la confirmación y la extensión de su libertad hasta el infinito, lo que finalmente se traduce en espacios ilimitados de desenvolvimiento, producción, ocio, comunicación y amor. Estos bondadosos espacios son terrenos fértiles para todas las potencialidades morales, intelectuales y materiales que están latentes en cada uno de nosotros.
Haciendo un recuento de la experiencia pasada y de acuerdo a las relaciones que tengo en el cuerpo, la mayoría de estas -en promedio- tuvieron experiencias libertarias particulares que fueron muy interesantes en su momento, pero lamentablemente como común denominador en todos los casos, las prácticas sistémicas, los mujerismos, “maraqueos”, turbiedad y las manipulaciones, han estado presentes en todas ellas, prácticas que son socialmente es aceptadas, y responde a lo que sus abuelas enseñaron a sus madres y luego sus madres a ellas. De todos modos y a pesar de todo, las ame hasta el infinito, y la misoginia anarquista estuvo mas viva que nunca.
En estos días en que la soledad me ha abrazado de creatividad, pasión y energía, me ha saltado una pregunta que ayer también salio en una tertulia junto a unos amigos y es:
¿Qué es lo que yo amo cuando amo?. Tras cuestionamientos diversos y continuos, tengo un checklist que puedo citar como respuesta:
- La pasión, entendida como aquel motor incontrolable para cumplir los objetivos, sueños y aspiraciones en diferentes planos, como los culturales, morales y sociales.
- La solidaridad, como el involucramiento no coercitivo en apoyo y sustentibilidad de una acción, opinión, hecho, etc. basada en valores de justicia determinados.
- El cuestionamiento y la crítica como una actividad cotidiana.
- La transparencia, sujeta a la comunicación integra entre individuos que se entienden como únicos, distintos e integrados en un acuerdo no coercitivo y basado en la libertad y el amor.
- La responsabilidad, entendida como el hecho del respeto por los demás, de acuerdo a sus espacios, tiempo, emociones, autonomía y libertad.
¡Viva el amor!
¡Viva la libertad!
¡Viva la anarquía!
“…es una locura querer reducir el amor a una ecuación o limitarlo a una forma única de expresión. Aquellos que lo intentaron se dieron cuenta bien pronto de que habían equivocado el camino. La experiencia amorosa no conoce fronteras. Varía de individuo a individuo.” Emile Armand – “Individualismo anarquista y camaradería amorosa”


